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EL OTOÑO

 

El otoño es una de las cuatro estaciones del año y una de las dos de la zona intertropical. Asronómicamente, comienza con el equinoccio de otoño (21 de septiembre en el hemisferio norte y 21 de marzo en el hemisferio sur) y termina con el solsticio de invierno (alrededor del 21 de diciembre en el hemisferio norte y 21 de junio en el hemisferio sur).

Sin embargo, habitualmente se conoce como otoño el período que comprende los meses de septiembre, octubre y noviembre en el hemisferio norte y marzo, abril y mayo en el hemisferio sur.

En ambos hemisferios, es la estación de las cosechas, por ejemplo, del maíz y el girasol. En la literatura, el otoño, en sentido figurado, representa la madurez.

Su nombre proviene del latín autumnus”, palabra que se ha vinculado a la raíz “augeo-”: aumentar. De este modo, los etimologistas latinos explicaban la palabra como “auctus (participio pasado de augeo) annus”: el aumento o la plenitud del año. Compárese con el castellano el término "auge", que proviene de idéntica raíz. Otros autores como Breyer y Ernout-Meillet, vinculan la palabra latina “autumnus” con la raíz etrusca; “autu-” que implica la idea del cambio y aparece, también, en el nombre de la divinidad etrusca Vertumno, quien —entre otras funciones—, predecía el cambio de las estaciones.

Durante esta estación la temperatura comienza a descender. Las hojas de los árboles caducos cambian su color verde por tonos ocres, hasta que se secan y caen ayudadas por el viento que sopla con mayor fuerza. Este cambio de color se observa más claramente en diversas regiones del mundo, como América del Norte, el Este de Asia (incluyendo China, Corea y Japón), Europa, zonas centro, sur y austral de Chile, centro y sur de Argentina, Australia oriental y la isla sur de Nueva Zelanda.

Canadá y Nueva Inglaterra son destinos muy populares para observar el follaje otoñal

 


El primer día del otoño 2016 ha llegado este 22 de septiembre. Por mucho que intentemos negar la evidencia -y tal y como nos muestra Google con uno de sus particulares doodles, hoy toca decir adiós al verano y a sus largos días de sol y calor. El termómetro irá cuesta abajo y con el descenso de las temperaturas crecerá nuestra propensión a sufrir ciertas enfermedades. Aunque el mercurio recuerda por ahora a la recién despedida época estival, lo que viene por delante promete lluvias, humedad y frío. Porque el primer día del otoño 2016 ha llegado y ya no podemos escapar de él. Y con su llegada, esta época del año trae de la mano toda una serie de consecuencias para nuestro cuerpo. Porque tras despedir la época de sol y calor no solo son las hojas las que sufren las consecuencias del frío y la lluvia. Nuestro cuerpo es uno de los grandes damnificados a partir del primer día del otoño. Época de cambios, los cambios que trae consigo el otoño afectan a nuestro organismo, pero también a nuestra mente. El calor y el buen tiempo dejan paso a días más fríos y con menos luz, algo que de forma ineludible nos afecta.

Ya hay incluso quien habla de astenia otoñal; una circunstancia que se da cuando tras el primer día del otoño nuestro cuerpo no es capaz de adaptarse de manera rápida y correcta a todos estos cambios estacionales. Pero, ¿qué es lo que pasa con nuestra salud cuando llega el otoño?

Los síntomas más habituales y que menos deben preocuparnos son los cambios en el estado de ánimo como tristeza, apatía, decaimiento, falta de apetito, dificultad para concentrarse o para dormir, disminución de la líbido o incluso irritabilidad. Es solo el principio. Tras el primer día del otoño lo que llega son muchas otras cosas. Catarros y gripes reaparecen una vez más empujados por el cambio y la llegada de ese clima templado que favorece la proliferación de bacterias.

Las enfermedades respiratorias son un habitual. Con el primer día del otoño muchos resfriados, gripes, neumonías o faringitis llamarán a nuestra puerta. No son los únicos. El otoño también trae un aumento de las enfermedades pulmonares y de bronquios así como una mayor incidencia en los síntomas de los pacientes con asma. ¿Y qué hay de las alergias? Pues aunque este problema de salud está mucho más relacionado con la primavera, el primer día del otoño también abre la puerta a este problema. Las enfermedades gastrointestinales también son un habitual en otoño. La lluvia y el viento casan con la humedad para permitir a los parásitos y bacterias propagarse mucho más rápidamente.

Es inevitable. El primer día del otoño ha llegado. Y todos estos problemas también. Pero a las consecuencias del primer día del otoño se le puede poner rápida solución. Los expertos, por ejemplo, recomiendan tener especial cuidado con las corrientes de aire y evitar pasar del frío al calor de manera repentina. Los cambios bruscos de temperatura son los peores enemigos del organismo, por eso, debemos abrigarnos al salir a la calle y cuidarnos de estar cómodos al entrar en lugares cerrados.

La disminución de nuestra energía, la pesadez del ánimo y el cansancio extremo tienen fácil solución. Uno de los principales causantes de este bajón anímico es la serotonina -un neurotransmisor cuya producción baja de forma importante con la disminución de la exposición a la luz natural-. Su existencia influye en nuestros niveles de ansiedad, en el sueño, en la conducta alimentaria e incluso en el ánimo. La buena noticia es que este problema tiene fácil solución. Con el arranque del primer día del otoño debemos sumarnos a la fórmula de la salud.